Desperté un día, con frio insospechado, tomé un abrigo, que esperaba en el suelo, tirado sin atisbos de dignidad, y lo acomodé sobre mis pies, que es donde el frío reinaba con mayor desparpajo.....cuando la lucha con el frío de pies se hacía cada vez más estruendosa, este abandonó por completo el campo de batalla, y fue en busca de otras victimas vulnerables, así que, desde ese día, mis pies escudados nunca dejaron de existir, y cada vez que el atormentado frío acechaba, llorando volaba con calor despiadado..continuará....
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